Era martes a la noche, estaban comiendo en el bar, ellos dos solos. La cena era perfecta. Hablaban de sus cosas, cuando él le dijo: "te extrañé en serio estos días. Cuando una persona importante se va, es cuando a uno le cae la ficha y dice "uy, cómo puede ser que ahora no pueda vivir sin esta persona", no?. Eso me pasó, no puedo creer como no puedo vivir ni un sólo minuto alejado de vos. Es mágico". Esas palabras conmovieron a Aldana, como hubiesen conmovido a cualquiera, porque eran tiernas y sensibles. Igualmente, no hacía falta decir grandes cosas para conmoverla, ella tenía un corazón frágil y sensible.
Pero a pesar de tener un corazón frágil y sensible, tenía una personalidad y una presencia imponentes, que conquistaban a cualquier ser humano. Y eso fué lo que sucedió una noche. Un jueves, precisamente. Aldana entró con su habitual paso firme y elegante, y vió a un chico nuevo. Morocho, ojos marrones, lunar al lado de la nariz. Alto, musculoso, perfecto. Deportista. A Aldana la impactó. Fue como si hubiesen puesto sobre ella, el Titanic entero. Sintió un peso enorme, pero más que nunca, sintió la necesidad de hablar con él. Y aunque era tímida, con los hombres se desquitaba bastante bien. "Hola, mi nombre es..", "Aldana"-Dijo él con una tonada extraña-"Me contaron de vos. Me dijeron: "Si ves venir una mujer imponente, sabrás que es ella", y no me mintieron". "Gracias por el halago" dijo ella ruborizada- "¿Sos nuevo no? . Bueno, en fin, si necesitás ayuda, acá tenés una mano amiga.. ¿Tu nombre?". "Cristiano"dijo- "Cristiano Ronaldo, toco la batería, y juego al fútbol. Soy de Portugal, por si te preguntás por mi acento". "Hermoso acento, por cierto", dijo Aldana. Estaba como embobada con el nuevo chico. Era lindo, era simpático, y era de un país extranjero, como ella. "Soy Argentina, pero vivo acá hace años". En eso apareció Douglas, a quién no le causaba demasiada gracia que ella estuviera con ese bombón. "Hola... Soy Douglas, el.."-pero Aldana lo interrumpió-"Douglas, mi.. mi..". No sabía si decirlo o no. Nunca había dudado tanto de lo que sentía por Dougie. "Mi novio."-dijo por fin. A Douglas se le dibujó una sonrisa. Sintió un orgullo y una alegría incomparables. "Eso. Soy su novio, y también estoy para ayudarte. Vamos a ser muy buenos amigos"- y se estrecharon las manos. Douglas sabía que eso no era verdad, y Aldana lo notó.
"¿No te cayó bien ese chico, no?- dijo ella de camino a los cuartos. "No lo sé, no me cierra. Tiene algo que no me gusta". "¿Sus músculos, su tonada, su habilidad, su perfume?"-dijo Aldana. Dougie respondió: "Ya descubrí lo que no me gusta: está coqueteando con MI novia"- y se fue enojado al cuarto.
Cristiano, el apuesto chico nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario