A Aldana le molestaba mucho la gente engreída, por eso fue a preguntarles por qué tenían inconveniente en estar compartiendo una habitación. Ellas la miraron de arriba abajo, se dieron media vuelta, y se fueron indiganadas. Aldana no podía creer que hubiese tanta gente hipócrita en el mundo. Hizo un gesto de molestia con su cara, y en eso escuchó una voz. "Te entiendo. Me pasa lo mismo. Tampoco aguanto la gente así... Me llamo Ashley, y soy de Texas, USA. Vine especialmente aquí para estudiar música". Aldana la escuchaba atentamente, y respondió: "Hola. Soy Aldana y soy de Londres. Vine aquí para estudiar y perfeccionar mi habilidad con el bajo. ¿Qué instrumento tocás?". "La batería"- dijo Ashley. En eso escucharon un timbre, que indicaba que era el comienzo de las clases. Aldana no podía esperar más para ver otra vez a Dougie, y cuando lo vio al otro lado del pasillo, corrió a sus brazos para darle un hermoso beso.
Se sentaron juntos en el aula, detrás de Ashley y Harry, que parece que habían pegado onda, luego de encontrar que su don natural, y su pasión, era tocar la batería. Cuando terminó la clase, todos debían ir a comer, pero Dougie le dijo a Aldana que quería llevarla a un lugar especial, y la transportó aupa hasta aquel lugar mágico. Era un bosque, verde y lleno de árboles, donde no había más que algunos animales. "Te traje aquí por varias razones. Primero porque sé que amas los animales, como yo. Segundo, porque es uno de los pocos lugares donde estamos tranquilos, y podemos estarlo hasta que acabe nuestra estadía acá y tercero, porque siempre soñé hacer algo, y nunca pude..".- dijo Dougie. "¿Qué es eso que tanto soñaste?- dijo Aldana. "Quiero que grabemos nuestras iniciales en un árbol".
Luego de haberlo hecho, descansaron acostados en el pasto, hasta que sonó el timbre de la próxima clase. Cuando se estaban por ir, Dougie recordó algo que tenía ganas de decirle hacía mucho: "No dudes en pedirme un abrazo cuando lo necesites. Quiero cuidarte, lo siento como necesidad. Quiero abrazarte, para siempre. No soltarte jamás. Ah!, y una cosa más. No dejes que nadie te moleste, nunca. Ya sabés que sos una persona muy especial, y que tenés una habilidad más que hermosa para solucionar las cosas. No dejes que te perturben. Yo estoy con vos".
Luego de ese hermoso discurso, se besaron, y caminaron despacio hasta el edificio, para el comienzo de clases otra vez.

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